Historia

El Castillo es citado por primera vez el 950 como posesión de los Condes de Barcelona. En ese año la Condesa Adalaiz hizo donación del castell “quem dicunt castrum Spugnola” al monasterio de Sant Joan de de les Abadesses.

Posteriormente perteneció a Sant Miquel de Cuixà bajo la regencia del ábate Oliba.

Ya en el siglo XII encontramos a los caballeros de linaje Espunyola, señores feudales del Castillo y del término de la Espunyola. Entre ellos Guillem de l’Espunyola, que figura en el testamento del conocido trobador Guillem de Berguedà.

En el siglo XIV encontramos el Castillo en manos de Ramon de Peguera i de Bell-lloc, consejero del rey, que participó en la guerra contra Castilla.

Más tarde, el Castell de l’Espunyola pasó a ser posesión de distintos linajes hasta que en el siglo XVII fue adquirido por el diputado de la Generalitat Francesc de Tamarit, el más destacado de los señores de l’Espunyola, que residió durante ciertas temporadas en el Castillo. Precisamente, el encarcelamiento de Tamarit en 1640 por protestar contra la política del Conde-Duque de Olivares provocó la revuelta llamada Corpus de Sang, que desencadenó la Guerra dels Segadors, en la cual él se erigió como uno de los principales jefes políticos y militares.

Etimología del nombre Espunyola

De etimología incierta, el nombre de Espunyola aparece en la documentación antigua (s.X) como ipsa Sponiola o Spugnola, ambas formas con un sufijo diminutivo románico. Podría derivar de los nombres de raíz latina “espona” (risco o pendiente asociada a campos, prados o cursos de agua) o “spongia” (roca porosa).